Cuenta la leyenda de que la princesa Takiyasha era hija de un noble que murió en el año 940, eso mientras se llevaba a cabo una rebelión, que no dio frutos, contra su señor feudal. Con la muerte del padre Takiyasha se hace monja. Pasa el tiempo. Un día Takiyasha y su hermanastro se encuentran con el espíritu de una rana parlanchina y hechicera. Y ya todos sabemos cómo suelen ser esas ranas. Así que ésta decide ayudar al par de hermanitos con su magia y/o hechicería para llevar a cabo una venganza contra los enemigos de su padre. Los hermanitos vengadores se encierran en el palacio para comenzar a maquilar su mísitico-maquiavélico plan. Pero un guerrero llamado Mitsukuni se entera de todo el asunto y decide atacar el palacio. Mitsukuni vence tanto a los humanos como a los aliados sobrenaturales. Y a continuación se muestra una escena (¡magnífica!) en la que aparece la princesa Takiyasha con su manual de conjuros, invocando la ayuda de un majestuoso y chimuelo esqueleto que de inmediato aparece detrás de la cortina para atacar a Mitsukuni. Pero Mitsukuni en vez de salir corriendo de miedo ataca al hermanastro, venciéndolo y amenazándolo con dejarle pasar la espada entre la cabeza y los hombros. Y todo eso y más cabe en una imagen sabiéndolo acomodar:

NOTA: Favor de dar clic sobre la imagen para verla en mega-tamaño.
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